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Breve historia del microchip: origen hasta la actualidad

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El microchip está viviendo sus tiempos más esplendorosos. Pero, ¿qué es de su historia? Fue durante la II Guerra Mundial cuando las grandes potencias comenzaron a utilizar los primeros ordenadores, con fines bélicos más que nada. Algo que se extrapoló posteriormente a la Guerra Fría. Esto es clave para comprender los orígenes del microchip.

Cuando finalizó la II GM, aparece el transistor y se comienza una importante comercialización tecnológica, incluyendo la de los conocidos como ordenadores de segunda generación, interruptores y los propios transistores. Hasta entonces, todos esos circuitos electrónicos estaban conformados de forma independiente, en un material y componentes separados. Esos componentes eran muchísimos y debían construirse uno por uno, para después conectarse.

¿Cuándo se inventó el chip?

Fue a finales de la década de 1950, cuando Jack Kilby, físico e ingeniero electrónico estadounidense, se incorporó al entonces importante fabricante de transistores Texas Instruments. De hecho, esta compañía era pionera en fabricar transistores de silicio. En aquel momento, los circuitos electrónicos estaban formados por distintos componentes conectados. Esos componentes (transistores, condensadores, interruptores, resistores…) eran construidos de manera independiente, cada uno en un material.

Precisamente fue Kilby el que se planteó la posibilidad de fabricar los componentes electrónicos con los mismos materiales semiconductores (antes germanio, en la actualidad es el silicio). Un acontecimiento que, tras lograr la vía para su resolución, se convirtió en revolucionario para la industria electrónica, debido a su funcionalidad, tamaño y posibilidades de fabricación a nivel de procesos productivos industriales.

Hasta llegar a Robert Noyce. Uno de los científicos más importantes de la historia, cuyo paso del tiempo va agrandando su figura. Justicia histórica, le llaman. De hecho, hoy su nombre es mucho más reconocido que en su tiempo, a pesar de que en su día fue el cofundador de Intel, con el que sacó los legendarios Pentium al mercado.

Robert Noyce utilizó el sistema planar process de Juean Hoerni, antiguo compañero en otra de las empresas de Noyce, Fairchild. Sobre ese pilar edificó lo que sería el primer chip, reuniendo 64 transistores. Y comenzaron a comercializarse en 1961, aunque al principio a pequeña escala, posteriormente su popularidad entró en plena combustión. Un año después, ya estaban incorporados, esos mismos chips, en los ordenadores de las Fuerza Aéreas.

Microchip: un invento sin el que no hubiese existido la digitalización

Como decía Robert Noyce, “siempre el optimismo resulta un ingrediente especial para innovar”. Y vaya si se lo aplicó. ¿Uno de los grandes inventos del siglo XX? Sin lugar a dudas. Sin Robert Noyce, probablemente no hubiese existido ni Google, ni siquiera Internet o tantos otros sistemas y dispositivos digitales de hoy en día. Y los microchips siguen mejorándose sin cesar a pasos acelerados y agigantados.  

Tras aquel gran descubrimiento y su desarrollo a nivel industrial, comenzaron a fabricarse calculadoras electrónicas (y además portátiles). Y durante las siguientes décadas ya lo inundaba todo, cualquier sector, cualquier producto que pudiese desarrollarse a nivel de montaje electrónico industrial.